martes, 20 de noviembre de 2007

Hablando de los benditos y desagradables CELOS

Antes de abordar este tema tan delicado, debo señalar y subrayar que NADA puedo decir en contra del comportamiento siempre correcto de mi Amado Esposo. Es un hombre muy cariñoso, transparente y leal. Pasamos la mayoría del tiempo juntos (cuando no estamos trabajando) y el tiempo que estamos distanciados siempre esta relacionado con algo muy sano y respetable. Tampoco es un hombre "fresco" o "lacho", aunque sí un poco coqueto e inocentón, pero jamas me ha dado ninguna razón para dudar de su fidelidad y amor qué me profesa... en resumen para sentir CELOS... Pero tampoco hay que pedirle racionalidad a los celos ¿verdad? Basta con que nuestra mente, que ve perfecto al ser con quien se comparte el lecho, sienta amenazado el amor que tanto cuida por alguna desconocida que alaba demasiado las cualidades que bien sabemos tiene nuestro esposo; Basta con que él "inocente" le preste demasiada atención a los problemas maritales que ella insiste en contarle; Basta con que él nos trate de "loquita" o "maniática" cuando hacemos un reclamo o una advertencia por la cercanía que tiene con "esa (a estas alturas) mujerzuela". Todas estas cosas bastan, para que "Ella" se vuelva una amenaza potencial a la relación que tanto nos ha costado cultivar y para que comencemos a ver en todas sus acciones (inocentes a los ojos de nuestros amantes esposos) artimañas para arrebatarnos "el trono", envidiosas de que seamos dueñas de tamaño monumento de hombre. Sin notarlo, se despiertan instintos que jamas creímos tener, pero que están siempre dormidos en lo mas profundo de nuestra alma de mujer, transformamos en las "brujas" que ellos temen mas que a nada. Y esto es un circulo vicioso en el que, sin darnos cuenta, ambos colaboramos...
Primero él, inocentemente, nos habla de una compañera de trabajo que tiene problemas con el "esposo" y nosotras le señalamos dulcemente que ponga ojo en ese afán de su compañerita de irle con sus problemas maritales, a lo que ellos reaccionan bajándole el perfil al asuntillo diciendo que ella, la pobre, ya tiene suficiente con el "pastel" que tiene en casa. Ante esta defensa nuestros instintos de leona se ponen alerta y huelen en el horizonte, la potencial amenaza que se cierne silenciosa sobre nuestra felicidad; Él, aunque dijo que seria "cuidadoso" no pudo evitar ser el receptor de los descargos furibundos de la fulana, por que otra vez se peleo con el famoso y la pobre llego llorando al trabajo y a él no le quedo mas remedio y nos cuenta apasionado, que el famoso es un descriteriado que la deja sola y bla bla bla... Nosotras, con todos los instintos despiertos gruñimos como fieras, reclamandole que ¡¡¡Que tiene el que andar escuchando esos problemas!!! y que por que ella le cuenta esas cosas!!! ¿Acaso no se da cuenta que lo único que "esa" quiere es conquistarlo?. Entonces él, ofendido, asume su rol de macho que no tiene que rendir cuentas a nadie y que si nada hace ninguna explicación tiene que dar, furioso nos acusa de estar loca por ver maldad donde no la hay... eso nos enfurece y termina por despertar los celos que durante años de feliz matrimonio se mantuvieron completamente ausentes. Alertas en demasía comenzamos a ver complicidad en todo lo que el hace y él para evitar darle alimento a nuestros celos, que para ellos no tienen razón de ser, dejan de contarnos sobre la oficina. Nosotras tomamos ese silencio como que algo tienen que esconder. Ellos insisten en el silencio, nosotras, con los celos totalmente fuera de control, reaccionamos reclamando por su silencio, acusándole de cosas que ni por el pensamiento se les había cruzado. Ellos reaccionan molestos, por que como no han hecho nada, solo ven locura en nuestras acusaciones y se enfrascan en la defensa de la supuesta amistad que sostienen con esa inocente mujer que no hace mas que contarle sus problemas. Y así el circulo no termina, el enojándose nosotras reclamando. El acusándonos de locas y alterándose y nosotras sentidas por que no entiende nuestros sentimientos....
Observando esto con distancia y con frialdad, es una estupidez de fácil solución, pero que requiere que ambos seamos capaces de ponernos en los zapatos del otro y estar dispuestos al dialogo abierto y sincero para que nunca jamás vuelvan a interponerse los enfermizos celos en este dulce amor...
Aquí van unos datitos curiosos y recomendaciones varias
Para ellos...


  1. Aunque no lo crean... La mujer que les cuenta sus problemas maritales tan inocentemente lo hace con segundas intenciones. Como mujeres que somos, sabemos que armas se utilizan para ablandar el corazón de un hombre, por eso tomen en cuenta nuestra observación. Quizás, y digo quizás, ella lo haga inconscientemente, pero es un hecho que en sus palabras hay segundas intenciones.
  2. Una mujer que de verdad esta enamorada de su "esposo" JAMAS lo pondría mal frente a otro hombre, hablando sus problemas. Yo no lo hago...
  3. El hombre que comparte la vida de esta mujer ni siquiera imagina que en el trabajo están enterados de las faltas que el tiene en casa ¿O ustedes creen que nosotras hablamos mal de ustedes con desconocidos?
  4. Toda historia tiene dos caras: Ni el es tan malo ni ella tan inocente. Mientras peor pinte a su pareja, mas interesadas están en que ustedes se conviertan en el Superman que las recate de ese "tormento"
  5. Las frases "si él fuera como tú" o "me encantaría que el fuera así" o "que suerte que tiene tu mujer", están destinadas a hacerlos sentir importantes y demostrarles que ELLAS Sí que saben valorarles y que cuidarían muy bien de ustedes si fuera el caso.
  6. Aquellas que tienen quejas de sus "esposos" como : "Es un déspota que no se interesa en mi, ni en mis sentimientos. No me hace nunca el amor, no me valora, no me da lo que de verdad necesito"... esas mujeres están desprestigiando a uno para alabar al otro. Una prueba, jamas dejan al "agresor" pero no lo duden si ustedes estuvieran dispuestos ellas no lo pensaría dos veces.
  7. Aunque ustedes sean fieles y estén enamorados de su esposa, mantener una relación de este tipo, a la larga puede ser peligroso. La esposa es la que vive la cotidianidad que tiene sus días difíciles, mientras que su compañerita (que no les conoce con una baja de azúcar) es dulce, comprensiva, atenta y aprecia todas estas cosas maravillosas que ustedes tienen y con su Ego en medio es un gran riesgo...
Algunas recomendaciones...

  • Mantengan la distancia, es lo sensato.
  • No sean Taaaannn inocentes.
  • No nos llamen locas, ni maniáticas, ni exageradas. Por que el peligro es real, aunque ustedes sean inocentes.
  • No sobre reaccionen a un "ataque de celos" eso le da importancia al asunto, no se lo quita.
  • Recuerden que el "reclamo" es completamente valido, aunque no tenga fundamento. Es mejor que apaguen el asunto con un "tendré mas cuidado"
  • No digan que es la imaginación, por que insisto, el "peligro" es real aunque la acusación sea mentira.
  • Por ultimo mediten... ¿Les gustaría que sus mujeres anduviésemos ventilando la vida domestica. Sean solidarios con su genero y no le den cuerda a ella que insiste en dejar mal a su compañero de manada y plisss!!!! JAMAS, NUNCA... eludan el tema por que eso nos vuelve completamente PARANOICAS.

Para nosotras... Queridas congéneres..

  1. Si su esposo alega "no ver el peligro", lo mas probable es que sea verdad. Ellos no logran ver cuando una mujer se les esta arrojando a los pies, sino recuerden cuanto les costo hacerles entender que estaban locas por ellos.
  2. Ante una alerta. Cierren los ojos, respiren profundo y dejen hasta ahí el tema. Mientras mas insistan en el asunto, mas a la defensiva se pondrán ellos y menos lograran ver lo que ustedes ven. Dejen que las cosas se calmen y aborden el tema en una ocasión mas propicia, en la que ellos estén dispuestos al dialogo.
  3. No insistan en señalar lo perversa que es esa compañerita, si no que alaben a algún compañerito (o vecino) Así harán notar el punto.
  4. No menosprecien a su amor, no les acusen de cosas que ustedes saben (y lo sabemos) ellos no han pensado en cometer.
  5. Por ultimo, el es inocente hasta que se demuestre lo contrario y no al revés. No insistan en culparlo de cosas que no son y andar ingeniándose otras que solo envenenan la relación. Con ella pasara muchas mas horas por lo que, si mientras ella solo le alaba, nosotras solo reclamamos, estamos aumentando el peligro no disminuyendolo... Lo mas saludable es que, cuando se sientan amenazadas sean el doble de amorosas, comprensivas y atentas de lo que ya son... así no tendrá ganas de andar mirando por otros lados.
Los celos son perversos, imaginarios y dañinos. No aportan mas que dolores y corroen la relación. Nada ganamos con darles paso, por mas que reclamemos, vigilemos y nos obsesionemos con la fidelidad de nuestra pareja, si nuestra relación no tiene un buen fundamento, algo la destruirá y no será necesariamente esa compañerita que de buena pareja no tiene nada.!

1 comentario:

Cristián dijo...

La verdad es que me siento bastante aludido con este análisis descarnado de los "benditos y desagradables celos", por qué será?...

Eso de inocentón me suena a reproche, pero bueno. Tu sabes mejor que nadie como son las cosas y que nuestros lazos de confianza siguen mas fuertes que nunca. Supongo que lo aludido es un problema conocidisimo para millones de parejas en algun momento de su relación, lo importante es no darle demasiada importancia, a no ser que le afecte en demasía a alguno de los dos. Después de todo, esas "compañeritas" o esos "compañeritos" siempre van a existir. Lo peor es tener celos del pasado, traerlos al ahora pensando que estamos frente a un problema real.

Te amo mucho y espero que siempre tengamos la transparencia necesaria.

Besotes, de esos que me hacen soñar...